El sueño de cualquier surfero es tener olas perfectas en cualquier momento del año para poder disfrutar de tu deporte favorito cuando te apetezca.

Hasta hace algún tiempo esta idea era algo difícil de imaginar. Dependemos del mar y se deben dar unas condiciones adecuadas que propicien las olas que queremos. Y ¡eso sabemos que no ocurre todo el tiempo! Sin embargo, hace unos años, del deseo de controlar el medio y de la idea de disfrutar de estas olas de forma continua surge una técnica que iba a revolucionar el surf:

Las olas artificiales

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Desde los años setenta del pasado siglo se ha estado intentando dominar esta técnica de creación de olas. Los japoneses fueron los primeros en llevarla a la práctica creando, en 1993, una piscina de olas abiertas al público llamada Ocean Dome, localizada en Sheraton Seagaia Resort, Japón. La playa artificial más grande del mundo capaz de producir olas de buena calidad cada dos minutos.

Siguiendo con el mundo de las olas artificiales, debemos destacar uno de los últimos proyectos. El creado por el surfista e ingeniero Josema Odriozola, Wavegarden. Es una empresa vasca que ofrece verdaderas olas de calidad.

Se convirtió en la empresa del sector con más éxito llegando a construir playas artificiales en muchos lugares del mundo.

A pesar de estos avances muchos seguían opinando que la sensación que te brinda el mar no se puede comparar con la de un medio controlado. Y que los proyectos creados hasta la fecha se alejan bastante de la ola perfecta.

Y entonces apareció un hombre, Kelly Slater, prometiendo ¡la mejor ola artificial del mundo!. En sus reportajes explica cómo llevan trabajando diez años en conseguir su sueño, perfeccionar esta tecnología y revolucionar el surf. ¡Y parece que lo ha logrado!, cuando en diciembre de 2015 empezaron a publicarse los primeros vídeos e imágenes el mundo enloqueció.

Desde el momento en que abrió sus puertas no ha decepcionado a los que han podido probar el proyecto. Quién prueba la experiencia se queda impresionado con lo que Slater ha conseguido.

Aunque pocos son capaces de negar las magníficas olas logradas, cada surfero tiene sus gustos, y para muchos privar al surf de la naturaleza que lo rodea y eliminar el procedimiento previo que lo hace un deporte tan especial solo logra que la experiencia de surfear no llegue a ser tan gratificante.  

¿Y a tí? ¿Te convencen las olas artificiales o prefieres surfear en la naturaleza?

 

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